Sofía salió a escena con una canción que no estaba en el repertorio. En la RightOn Dreams, el mar se ve por un cristal alto. Esa noche el agua no se movía.
Había ensayado toda la vida para otras canciones: las que se anuncian, las que se aplauden, las que se llevan en el abrigo a casa. Esta no tenía nombre hasta que Aitana pulsó la cuerda que no quiso afinar. Entonces Sofía entendió el título, aunque no lo dijera: era una invitación a volver.
Antes de salir miró el agua. El faro de la costa —el de verdad, el de la roca— parpadeaba con una pereza nueva. Jin-woo, desde el parque, habría visto lo mismo. Tomás, detrás de la barra, habría puesto la tercera canción. Clara habría frenado. La ciudad, por una vez, estaba de acuerdo.
El resto se abre al pagar. La muestra de audio es gratis.


