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La última cuerda

Aitana Ruiz · 7 min

El piano llegó hinchado de sal, como un animal salvado a destiempo. Aitana le cambió todo menos una cuerda: la que todavía sabía la canción.

STrING huele a cedro y a cola caliente. En el escaparate hay guitarras que ya tienen dueño y una que no quiere tenerlo. El piano, sin embargo, no era para vender. Lo bajaron de la playa entre cuatro, con Marina dando instrucciones como si midiera una marea, y lo dejaron en el centro del taller, goteando.

Aitana trabaja con el oído, no con el catálogo. Cada instrumento le dicta el arreglo. Este dictaba una voz. Cuando pulsó la última cuerda grave, el taller se llenó de un ensayo que no estaba ocurriendo allí: Sofía, en la RightOn Dreams, cantando con la boca cerrada.

El resto se abre al pagar. La muestra de audio es gratis.

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