Después de las dos, Tomás pone tres canciones que no están en ninguna lista. La primera sienta a los que quedan. La segunda nombra lo que no se dijo. La tercera abre la puerta.
Zicky's no es un pub de estudiantes, aunque los estudiantes lo usen para aprender a perder el tiempo con estilo. Es un cuarto oscuro donde el vinilo vale más que la conversación. Tomás, detrás de la barra, finge no oír y lo oye todo.
La primera canción es siempre un instrumental. Sirve para que se vayan los que vinieron a ser vistos. La segunda tiene letra. Esa noche la letra mencionaba un perfume y un muelle, y Marina, que no bebe, dejó el vaso intacto. La tercera —un bolero que su padre odiaba— coincidió con las luces del Chevrolet en el cristal.
El resto se abre al pagar. La muestra de audio es gratis.


